domingo

La gente es definitivamente mejor cuando le va bien. Basta con que te sonría la fortuna para que seas automáticamente bondadoso con todos. Una ligera inyección de endorfinas, un poco de soma, y la bondad aflora en tí. No quieres iniciar una pelea, no quieres joder la vida de nadie, no robas a nadie. La alegría del ladrón no tiene un trasfondo real. Detrás de su sonrisa se esconde su desgracia. 

1 comentario:

samrodr dijo...

No siempre es así. En ocasiones, gente bondadosa cambia cuando la fortuna le sonríe. Se requiere de carácter para no cambiar y esto por lo general suele ser escaso.